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¿Qué tal llevas eso de cumplir tus propósitos de Año Nuevo en el último lustro? ¿Sabes qué porcentaje de la población lo cumple cada año?

Yo quiero que estés en ese pequeño porcentaje de éxito.

Te visualizo dentro de 356 días con una enorme sonrisa en la cara, diciendo con satisfacción «lo conseguí». En este vídeo, hablamos de cómo cumplir los propósitos de Año Nuevo.

¿Quieres contarme cuál es el tuyo?.

Te leo. Si te resulta útil, recuerda compartirlo con las personas que quieres.


💛 VISITA LA PÁGINA DE MAD FOR SWING

Si resides en otro lugar y quieres aprender a bailar swing, deja un mensaje en comentarios, seguro que entre todas las personas de esta comunidad creciente podemos ayudarte a que encuentres escuelas cerca de tu casa y/o online.

FUENTES:

– Wiseman, R., «New Year’s resolution project», en Quirkology: How We Discover the Big Truths in Small Things, Londres, Macmillan, 2007.

– Wiseman, Richard – New Resolution Experiment

– Schunk, D. H.. “Goal Setting and Self-Efficacy During Self-Regulated Learning.”Educational Psychologist 25 (1990)

– New Directions in Goal-Setting Theory Edwin A. Locke1 and Gary P. Latham2 1 R.H. Smith School of Business, University of Maryland, and 2 Rotman School of Management, University of Toronto

– Ong, A. D.; Bergeman, C. S.; Bisconti, T. L.; Wallace, K. A. (2006). «Psychological resilience, positive emotions, and successful adaptation to stress in later life». Journal of

– Personal and Social Psychology, n.º 91(4) (2006)

– Norcross JC, Vangarelli DJ. The resolution solution: longitudinal examination of New Year’s change attempts. 1988-1989.

– Baba Shiv, Alexander Fedorikhin, – Heart and Mind in Conflict: The Interplay of Affect and Cognition in Consumer Decision Making

– Tice, D. M.; Wallace, H. M.; Harter, A. C. «Persistence». En: Peterson, C.; Seligman, M. E. P. (ed.). Character strengths and virtues: a handbook and classification.

Washington, DC: American Psychological Association and Oxford University Press, 2004, p. 229-247.

– Ong, A. D.; Bergeman, C. S.; Bisconti, T. L.; Wallace, K. A. (2006). «Psychological resilience, positive emotions, and successful adaptation to stress in later life». Journal of Personal and Social Psychology, n.º 91(4) (2006),

– Ayelet Fishbach, With M. Touré-Tillery, «The end justifies the means, but only in the middle,» Journal of Experimental Psychology: General (2012) // Kaitlin Woolley, Ayelet Fishbach. The experience matters more than you think: People value intrinsic incentives more inside than outside an activity. Journal of Personality and Social Psychology, 2015

Blastingnews, Whiplash, desmitificando el origen del apodo del saxofonista Charlie Parker. (2018)

Te cuento un cuento con swing

Para estos últimos días del año tan particular, he pensado que podíamos compartir un cuento.

Es una inspiración muy libre de un cuento de Jorge Bucay titulado El Pescador, pero esta ocasión tiene como protagonista a una cantante y música de jazz itinerante. Esta vez, el cuento te lo cuento con Swing. Me venía a la mente mucho durante estos días. Este año que termina ha sido un año de pérdidas y crisis para muchas personas; hoy quiero transmitirte que también en estos momentos hay fortuna, solo que hace falta un ingrediente para verla.

Ojalá te inspire este cuento si tienes algún tropiezo, si en algún momento crees que te has equivocado, si quizá en la noche oscura del alma te sientes al borde de un precipicio, o que mucho se ha ido por la borda. Ojalá te sirva si alguna vez miras en la niebla la pérdida.

Yo he estado en esas situaciones y gracias a los soles que alumbran mi vida, hoy os cuento este cuento con todo el amor.

Un abrazo grande. Felices Fiestas

Si te apetece ver más vídeos o que estemos en contacto a través del canal de youtube, te espero aquí.

O si lo prefieres podemos hablar por facebook e instagram

Un abrazo y gracias por confiar al otro lado.

Nina Simone. Lucha de los derechos civiles. Anti racismo.

“Un gran número de personas piensan que están pensando cuando no hacen más que reordenar sus prejuicios”

William James

“Si ellos se sientan atrás, yo no toco”.

Eunice Kathleen Waymon estaba a punto de dar un concierto en una biblioteca y habían mandado a sus padres al fondo. Ella tendría unos siete años y tocaba música clásica en el piano, durante ocho horas al día. Eunice tenía un sueño: ser primera pianista clásica negra en el mundo.

“Al final los pusieron delante para que se sentaran allí contópero fue la primera vez que sentí discriminación. Y me horrorizó”

Tras esa época, Eunice estudió un año y medio en la prestigiosa escuela Juilliard, en Nueva York. Tocaba Franz Liszt, Serguéi Rajmáninov, Bach. Pidió entonces una beca en Filadelfia, en el conservatorio Instituto de Música Curtis.

“Yo sabía que merecía la beca, pero me la negaron y tardé como seis meses en darme cuenta de que fue porque era negra. Nunca pude recuperarme de ese golpe de racismo”. Era 1951. Luego vendría Atlantic City, los bares de mala muerte y el nacimiento su nuevo nombre: Nina Simone.

Viajemos ahora a la mañana del 15 de septiembre de 1963, en Birmingham, Alabama.Se está preparando la misa en la Iglesia baptista de la Calle 16.

Cuatro niñas afroamericanas, una de 11 años y las otras tres de 14, son asesinadas por una bomba de dinamita colocada por el Ku Klux Klan.

Nina dijo al respecto: “Cuando asesinaron a esas niñas en la Iglesia, fue el colmo: primero una se deprime, pero después se enfada; me senté y compuse esta canción. Es una canción muy emotiva y violenta porque así me siento al respecto”.

Así nació “Mississippi Goddam”.

La canción fue vetada en varios estados del sur por criticar el atentado. Nina prosiguió su activismo político en pro de los derechos de los afroamericanos. Era una habitual en las marchas de protestas contra la lenta evolución de los derechos civiles.

“El mayor aislamiento era mi color. Viví en el sur durante 17 años. En mi casa no se podía hablar del tema de las razas. Yo no tenía conciencia. Y no tuve conciencia de eso sino muchos años después”

Hablemos de razas, hablemos de razas y de racismos y pensemos profundamente sobre ello.

¿RAZA?

En biología, raza se refiere a los grupos en que se subdividen algunas especies sobre la base de rasgos fenotípicos a partir de una serie de características que se transmiten por herencia genética.

La genética ha refutado el concepto de raza. Actualmente, sabemos que los seres humanos tenemos el mismo código genético, así que si hablamos de razas, habría que hablar de una única raza: la humana. Así lo han afirmado a lo largo de las últimas décadas múltiples investigadores del genoma (Horold P. Freeman, 2000; Douglas C. Wallace; Eric Lander, 2003 son algunos ejemplos de ello)

La tendencia a categorizar a alguien en una raza o en otra, según su color de piel no es válido para hacer una justificación científica que pueda fomentar la desigualdad entre personas, sin embargo, el término “raza” ha dado lugar a movimientos sociales y políticos degradantes y abusivos, basándose en una base científica inexistente, como pasó con la esclavitud, en el Holocausto o el Apartheid…

El racismo que está presente en la afirmación de la existencia de razas o subespecies en el seno de la especie humana es conocido como racismo biologicista o racismo científico.

Cuando aparece la creencia de superioridad cultural del propio grupo, y/o el rechazo de costumbres, creencias, comportamientos, religiones o lenguas de otros grupos étnicos hablamos de racismo etnocentrista.

Ambos son racismos visibles. Y también existe otro racismo más sutil, un racismo camuflado.

Un racismo del que es posible que hayas sido partícipe en algún momento, no como víctima, si no como ejecutante, máxime si como yo, gozas del privilegio blanco.

Antes de hablar sobre ese racismo, hagamos algunas aclaraciones.

DIFERENCIAS ENTRE ESTEREOTIPOS, PREJUICIOS Y DISCRIMINACIONES

Un ESTEREOTIPO es una percepción simplificada de la realidad, basada en creencias compartidas, generalmente falsas, y que suelen exagerar un determinado rasgo que se cree que tiene un grupo en cuestión. Ejemplo: “Los españoles están todo el día de fiesta” “Todas las españolas bailan flamenco”.

Un PREJUICIO es un juicio u opinión preconcebida sin el conocimiento necesario y de carácter generalmente negativo, que suele suponer una actitud negativa y hostil hacia una persona que identificamos como perteneciente a un grupo, que se considera ajeno al propio grupo de referencia (región, nación, religión, cultura, clase social, orientación sexual, profesión, etc.)

Nuestro imaginario colectivo está plagado de estereotipos y prejuicios, los asimilamos desde que nacemos a través de la sociedad, la educación, la cultura y la afectividad.

La auto observación y la autocrítica constructiva son fundamentales como individuos para poder trabajarlos y para poder formar parte del cambio social, educacional, cultural y político necesarios.

Si mi prejuicio me lleva a una diferencia en el trato (esto incluye la condescendencia y el paternalismo), o si me lleva a manifestar hostilidad, o a provocar la exclusión, estoy incurriendo en una DISCRIMINACIÓN.

EL RACISMO COTIDIANO

Cuando se establece un vínculo directo entre los atributos, rasgos o patrimonio físicos, biológicos o genéticos de un individuo o de un grupo y sus caracteres intelectuales y morales y se afirma luego, a partir de ahí, la superioridad o inferioridad de estos atributos sobre otros, hay racismo.

Creer que las personas negras bailan, corren o juegan al baloncesto muy bien “por naturaleza” es racista e infravalora todo el trabajo y el esfuerzo que hay detrás.

Que una persona se pinte la cara de negro para hacer de Baltasar es racista.

Disfrazarse de indio, de geisha o de negro es racista, porque las etnias y culturas no son disfraces.

Hablar de “virus chino” para referirse al coronavirus, es racista.

Es muy posible, que apenas sin darnos cuenta, algunas veces hayamos incurrido en una expresión estereotipada, socialmente aceptada y con una apariencia inocente, pero lo cierto es que cada vez que utilizamos una expresión estereotipada estamos favoreciendo la aparición de la discriminación.

“Todos los hombres son iguales”.

“Los gorditos son simpáticos”

“Los tíos buenos, o son gays, o están casados”

“Las mujeres conducen peor que los hombres”

“Los italianos son grandes amantes”

¿Eres consciente de haber utilizado alguna de esas sentencias o alguna otra que llevara implícita un prejuicio en algún momento?

¿TE HAS PLANTEADO ALGUNA VEZ QUE PUEDES SER RACISTA Y TENER LA CONVICCIÓN DE QUE NO LO ERES?

¿Alguna vez has expresado frases como las que siguen?

“Trabajo como un negro”

“Te han engañado como a un chino”

“Llevamos el coche tan lleno que parecemos de un campamento gitano”

“Hacer el indio”

“Esto es una merienda de negros”

“No hay moros en la costa”

¿Hasta qué punto somos conscientes del racismo implícito en esas frases?

El lenguaje cobra un papel vital en nuestra construcción como sociedad, en él se reflejan nuestros valores culturales y morales. Los prejuicios ante cualquier grupo desfavorecido por razón de género, etnia u otro factor se graban en el lenguaje.

En la lengua española existen montones de expresiones idiomáticas que reproducen la connotación peyorativa del adjetivo negro: Hay una “suerte negra” (“tener la negra”, “un día negro”, etc.); hay una “mano negra” y grupos con “negras intenciones”; un “mercado negro” un “dinero negro” un “garbanzo negro”, una “oveja negra”, un “pozo negro” y está la “magia negra”. Todas las expresiones se refieren a algo negativo, dañino, maléfico o ilegal. Sin embargo la “magia blanca”, “el mirlo blanco”, las “manos blancas” se refieren a algo positivo, bondadoso o especial.

Los medios de comunicación, la televisión y el cine favorecen muchas veces la prevalencia del prejuicio y el racismo. En España, la asociación The Black View, formada por actores y músicos negros, lucha contra la discriminación que sufren en el mundo artístico.

LOS RACISMOS MODERNOS: RACISTAS ANTIRACISTAS:

El racismo no ha muerto. Quizá a ti esto te parezca una obviedad, pero no sabes cuántas veces he escuchado «No mujer, pero ya no hay tanto racismo como antes» «Anda, Amanda, qué exagerada eres, son casos aislados…»

El racismo está cotidianamente presente, pero ahora es un lobo con piel de cordero. Muy difícilmente aceptaremos que somos racistas, aunque lo seamos. Te voy a poner un ejemplo: Desconfinamiento, fase 1, terraceo familiar. Tu tío, que es muy majo y muy simpático suelta un chiste racista y se parte de risa. Tú no te ríes ni un pelo, y le dices que eso que acaba de contar es racista, y que no tiene ninguna gracia. Y entonces tu tío te dice eso de «Mujer, como te pones, si sólo era una broma, yo no soy racista. ¿Cómo voy a ser racista si soy de izquierdas y tengo tres niños negritos apadrinados en una ONG? Qué cosas tienes… «

EL RACISMO AVERSIVO

En 1986 los psicólogos sociales Samuel Gaertner y John F. Dovidio postularon la existencia de un racismo que sobrevive: el racismo aversivo, que se caracteriza por su naturaleza sutil y ejecución no “a sabiendas”Una persona se declara no racista, de hecho, está convencida de no ser racista y se manifiesta en contra del racismo, pero refleja un favoritismo endogrupal o experimenta cierta incomodidad, o inseguridad racistas.

EL NUEVO RACISMO

Según Meertens y Pettigrew el racismo continúa presente en las personas y, por ende, en la sociedad pero «el rechazo inaceptable» de ser reconocido socialmente, se transfigura y camufla en “prejuicio sutil”

Este nuevo racismo sutil se esconde tras un discurso en el que se pide la igualdad para todas las culturas, así como el reconocimiento de la identidad nacional de los países, pero al mismo tiempo, tras ese discurso, existe un temor o rechazo a la persona extranjera y se pide cooperación entre las potencias mundiales para que se reduzcan los problemas en el tercer mundo, con el fin de evitar una mezcla entre culturas.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Valga decir por delante que yo estoy aprendiendo, así que lo que sigue no son axiomas, son reflexiones. Te invito a colaborar en ellas.

Yo creo que podemos empezar por nosotras mismas… Pensar y reflexionar de verdad, lo que implica no reordenar prejuicios y no incurrir en justificaciones.

1º – Cuestionémonos: “¿Qué es ser racista?» “¿Me considero racista?” “¿Qué significa para mi ser blanca?» “¿Qué pienso sobre mi privilegio blanco y sobre cómo influye en mi vida?”

2º – Hablemos sobre ello con otras personas.

3º – Aceptemos que seguramente en algunos momentos incurramos en prejuicios (de etnia, de género, de edad, de cultura, o de cualquier otro factor). Si empezamos por aceptar esa posibilidad, podemos comenzar a modificarla.

4º – Reflexionemos sobre el uso de nuestro lenguaje, el uso de los llamados “microracismos” o sobre el racismo cotidiano y tomemos conciencia de lo violento y dañino que puede ser.

5º – Si bailas, si cantas o tocas música se cuidadosa de no incurrir en la apropiación cultural. No despojemos a esa música o a ese baile de su significado ni banalicemos su uso. Recuerda que el swing y el blues son mucho más que un entretenimiento: honremos sus raíces aprendiendo sobre ellas y las personas a las que debemos agradecimiento porque esa cultura haya llegado hoy hasta nosotras.

6º – Leamos, aprendamos, reflexionemos. Compartamos.

Te dejo aquí el Decálogo para la buena aliada antirracista de Desirée Bela-Lobedde.

Gracias de corazón por leer y por estar al otro lado. Este es un artículo que me ha costado particularmente escribir y que me he cuestionado mucho si publicar… Está incompleto, porque estoy segura de que puede enriquecerse con tu visión y con tus palabras. Quizá tienes recomendaciones o inspiraciones que compartir. 🙂

FUENTES:
  • Foto: Nina Simone die met kerst op televisie zal verschijnen, 14 December 1965
  • Dutch National Archives, The Hague, Fotocollectie Algemeen Nederlands Persbureau (ANEFO), 1945-1989, Nummer toegang 2.24.01.03 Bestanddeelnummer 918-5601, Kroon, Ron / Anefo
  • Liz Garbus, What Happened, Miss Simone? – Documental. Netflix. 2015
  • Nina Simone, la heroína negra de los derechos civiles – clarín.com
  • Esther Rebato – Sobre el uso del concepto de “raza” en la especie humana
  • Félix Rodríguez González, Lenguaje y discriminación racial. En torno a la negritud, Revista de estudios literarios. Universidad Complutense de Madrid (2003)
  • Isabel Cuadrado Guirado, Marisol Navas Luque, – El estudio del prejuicio en psicología social Sanz Y Torres. – 2013.
  • Esteve Espelt, Federico Javaloy & José-Manuel Cornejo (2006)The paradox of aversive racism against immigrants: An experimental study, International Journal of Social Psychology,21:1,3-20,DOI: 10.1174/021347406775322232
  • Francisco Fernández Buey, ¿Qué se puede hacer para evitar el racismo y la xenofobia?, Inmigración y cultura, CCCB, Barcelona, 2003, pp. 87-104.
  • Paula Martínez Soos, Julia Rodríguez Meneses, Isabel Rodríguez Téllez, Ana Belén Serrano García – La invisibilidad de los microracismos Universidad Complutense de Madrid – Facultad de Educación Madrid – 2018
  • Pablo Pascale – Nuevas formas de racismo: Estado de la cuestión en la Psicología Social del prejuicio. Universidad de Salamanca, España. Cienc. Psicol. Vol.4 no.1 Montevideo mayo 2010

La vida es una locura, ¿No es cierto? Por eso es apasionante. Imaginen que somos personas equilibradas con una vida apacible, no habría ni suceso, ni crisis, ni trauma que superar, únicamente rutina, nada que recordar; ni siquiera seríamos capaces de descubrir quiénes somos. Si no hay sucesos no hay historia, no hay identidad. No podríamos decir: «Mira lo que me sucedió, sé quién soy porque sé de lo que soy capaz ante la adversidad». Los seres humanos son apasionantes porque su vida es una locura.

Boris Cyrulnik

En sus raíces, el blues, el jazz, el swing… ya expresaban la resiliencia colectiva del ser humano. Cantaban libertad en medio de la esclavitud, sonando a vida entre la muerte, gritando esperanza entre la pena y el dolor, clamando por la igualdad social, cultural y artística durante la segregación.

Su gran estallido se produjo durante la Gran Depresión, su música y sus bailes servirían de antídoto durante la crisis. Una vez más, la música, el baile y la cultura, arrojaban luz en medio de la oscuridad.

Y LLEGÓ LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Y entonces llegó la Segunda Guerra Mundial. Los cortes de electricidad obstaculizaron los espectáculos, los toques de queda impidieron las reuniones de baile y los conciertos nocturnos. Además, la subida de impuestos hizo aumentar los precios y cada vez más clientes se quedaron en casa.

La promoción de la cultura a través de la televisión quedó diezmada y los medios restringieron su programación de entretenimiento.

Casi no se podía conseguir la goma laca (shellac), por lo que la fabricación de discos fue complicada. Las compañías también dejaron de fabricar instrumentos y tocadiscos: toda la producción fue enfocada en las armas. Con el fin de extraer el aluminio y el cobre para la guerra, las emisoras cedieron miles de masters de música irrecuperables.

A causa del racionamiento de gasolina, los músicos se mantuvieron alejados de la carretera, y como los militares llenaban los trenes, tampoco pudieron utilizar ese medio de transporte, así que se suspendieron las giras.

Artie Shaw y su orquesta para "subir la moral de las tropas" en el Pacífico. Swing durante la Segunda Guerra Mundial.
Artie Shaw y su orquesta. 1943. John Murphy Collection.

También fueron numerosos los músicos que se alistaron en el ejército, 32 de ellos eran directores de orquestas (swing). Por poner un ejemplo, Artie Shaw, recordado como uno de los primeros directores de grandes orquestas que contrataron músicos negros para tocar junto a artistas blancos, se enroló en la Marina y fue el encargado de dirigir una orquesta para “subir la moral de las tropas” en el Pacífico. Tocaron en junglas tan calurosas y húmedas que se les pudrieron todas las almohadillas de los saxofones y tuvieron que utilizar la inventiva para sustituirlas y que la música continuara sonando. Mientras, fueron bombardeados por aviones japoneses 17 veces.

No se si vas captando la metáfora que te quiero transmitir con todo esto…

El swing sobrevivió a la guerra. A sus impedimentos y penurias, a la humedad y al calor de la selva, a los bombardeos.

Desde que comenzó el brote, se hacen paralelismos entre la Covid19 y una guerra…

También predicciones económicas y comparativas con una post guerra…

Se hacen predicciones de curvas y repuntes sobre el virus…

Y también se hacen predicciones de secuelas emocionales.

El confinamiento, la experiencia crítica de enfermos, sanitarios y familiares de fallecidos, acentuada por el aislamiento; la ruptura con la cotidianidad previa; la pérdida de trabajos, de medios económicos, de fórmulas socio afectivas, nos posicionan en un desafío de readaptación emocional.

LAS SECUELAS EMOCIONALES DE LA CUARENTENA

Ayer se publicaron los resultados preliminares de la investigación sobre el impacto emocional en el personal sanitario que ha llevado a cabo el Laboratorio de Psicología del Trabajo y Estudios de Seguridad de la Universidad Complutense. El estudio ha puesto de manifiesto que el 53 por ciento de los trabajadores sanitarios presentan valores compatibles con estrés postraumático y que el 79,5 por ciento de presenta síntomas de ansiedad

En estudios previos realizados con epidemias de SARS y Ébola se reportó que la sintomatología del personal sanitario expuesto a cuarentena incluía agotamiento, desapego de los demás, ansiedad al tratar con pacientes febriles, irritabilidad, insomnio, poca concentración e indecisión, deterioro del desempeño laboral y renuncia o consideración de renuncia al trabajo.

En la población general se han cuantificado casos de estrés postraumático, depresión, ansiedad, enfado, insomnio, miedo y agotamiento emocional. Principalmente se reportó bajo estado de ánimo e irritabilidad.

Sabemos que las personas que han vivido esta cuarentena como una elección propia por considerar que era la mejor alternativa para su propia salud y las de los demás, sufrirán menos angustia y menos efectos adversos a largo plazo que quieres lo hayan vivido como una restricción de libertad impuesta.

De igual manera, sabemos que para la gestión emocional del confinamiento y su desescalada, es fundamental obtener una información al respecto que consideremos veraz y coherente.

Y también, que si el confinamiento no se ha vivido igual estando hacinado y sin recursos en un minisótano interior que en un chalet con piscina y jardín, las consecuencias posteriores son serán iguales para quienes conserven su trabajo y economía que para los que no lo hacen, para quienes han vivido una pérdida humana que para quienes no lo han hecho…

EL DESAFÍO RESILIENTE

Enfermeras bailando durante la Segunda Guerra Mundial. Baile swing de sanitarias. Afrontando la adversidad con creatividad. Lindy Hop.
Enfermeras bailando durante la Segunda Guerra Mundial. 1943

Aunque esta sea nuestra primera pandemia como individuos, ya hemos superado otras antes como especie. Pandemias, guerras y otras catástrofes.

Si bien es cierto que el término es relativamente reciente, la resiliencia nos acompaña desde el inicio de la humanidad.

Podemos entrenarla. Podemos aumentar nuestra capacidad para adaptarnos positivamente a situaciones adversas o traumáticas como esta y podemos sobreponernos al dolor emocional y continuar con nuestra vida.

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LA RESILIENCIA ES SIEMPRE CON EL OTRO

De igual manera que las músicas y los bailes swing han nacido y sobrevivido en la colectividad, superaremos las experiencias adversas y traumáticas teniendo en cuenta nuestra interdependencia, teniendo en cuenta que formamos parte de un todo mayor.

No podemos perder de vista la perspectiva transformadora de la colectividad y las relaciones interpersonales: La resiliencia se promueve desde la inclusión, la igualdad y el desarrollo de todas las personas. Sabemos que es más fácil digerir resilientemente una catástrofe si existe identidad cultural, humor social, autoestima colectiva y solidaridad.

Lo que vengo a decirte es que la única manera de cuidarnos a nosotros mismos es hacerlo mientras cuidamos a las personas y al entorno que nos rodean.

Puedo , sin proponérmelo, pasarme horas mirando el drama que hay en mi ombligo, o puedo, proponiéndomelo, involucrarme en una acción que mejore la situación para todas. Este es el ingrediente principal.

Es bien sabido que la conducta de ayuda, junto con la de gratitud, aumentan incalculablemente el bienestar, pero es que además, si participamos de la acciones colaborativas, estamos promoviendo nuestro propio empoderamiento.

A nivel personal, también puede resultarnos útil hacernos ciertas preguntas tras un episodio crítico:

¿He aprendido algo sobre mi misma/o? ¿He crecido de algún modo? ¿Me ha servido para descubrir algo nuevo? ¿Qué me ha resultado más difícil? ¿Y más fácil? ¿Qué me ha ayudado en esta situación? ¿Con quién puedo contar? Qué me ha servido antes, en situaciones parecidas? ¿Qué logros vitales puedo aplicar ahora? ¿Cómo puedo ayudar? ¿De qué manera puedo aportar algo positivo a este momento de crisis?

¿De qué he sido capaz en la adversidad?

La manera de que salir adelante es comprendiendo lo que nos ha pasado, y con esto me refiero a lo que nos ha pasado en lo profundo. La manera de salir adelante es elaborando un significado. Este recorrido nos demanda atención y cuidado. Es un camino que nos requiere abrazar nuestro dolor, nuestras emociones, aceptarlas para transformarlas: Nos ayudará expresarlas, contarlas, escribirlas, pintarlas, bailarlas….

Como humanidad, llevamos toda nuestra historia usando la creatividad para sobrevivir a las catástrofes. Lo haremos una vez más, con conciencia y juntas.

Be swing, my friend.

Gracias por leer hasta aquí. Espero que este artículo te haya sido útil. me encantará leer tus impresiones y aportaciones. Por favor, compártelo con quien creas que le puede ayudar, y si te inspira: recuerda mencionar el blog en tus fuentes.

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Volveremos a bailar las calles.

FUENTES:
  • Foto 1 Glenn Miller y su orquesta – Glenn Miller dirigiendo su Army Air Force Band en una actuación para las tropas aliadas de Estados Unidos en Inglaterra. 1944. (Fuente: U.S. Air Force, Public Domain) The National Museum of the U.S. Air Force. (link)
  • Foto 2: Artie Shaw and his Rangers. San Diego Air and Space Museum – John Murphy Collection. (link)
  • Foto 3: Nurses dancing during World War II – From a mostly uncaptioned World War II album. Possibly North Africa, c. 1943. (link)
  • All Music. Benny Goodman. (link)
  • WWII Memorial Friends. – “Boogie Woogie Bugle Boy”: Music in World War II”. (link)
  • La Segunda Guerra Mundial lo cambió todo. Diego A. Manrique. Fundación Telefónica. 23/11/2016 (link)
  • Ken Burns – Jazz. (2001)
  • About the Artie Shaw Orchestra (link)
  • Agencia EFE – La OMS advierte que la COVID-19 afectará a la salud mental futura. 05/2020 (link)
  • Samantha K Brooks, Rebecca K Webster, Louise E Smith, Lisa Woodland, Simon Wessely, Neil Greenberg, Gideon James Rubin. – The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapid review of the evidence The Lancet. 2020 (link)
  • Cyrulnik, Boris – Sálvate: la vida te espera (2012)
  • El 80% de los sanitarios sufre ansiedad y el 70% no se siente protegido, según una encuesta. El Independiente. 18/05/2020 (link)

Heaven, I’m in heaven,

And my heart beats so that I can hardly speak

And I seem to find the happiness I seek

When we’re out together dancing, cheek to cheek…

(«Cielo estoy en el cielo // Y mi corazón late tan fuerte que apenas puedo hablar // y parece que encuentro la felicidad que busco // cuando salimos a bailar juntos, mejilla con mejilla …»)

Irving Berlin escribió esta canción en 1935, para que the Fred Astaire se la cantara a Ginger Rogers mientras bailaban en la película Top Hat. Yo la escucho por Ella Fitzgerald y Louis Armstrong y trato de visualizarme en un abrazo en movimiento, mejilla con mejilla, con los ojos cerrados. Imagino el roce, el olor de la otra piel… el vello erizarse…

Y entonces la psicoterapeuta estadounidense Virginia Satir irrumpe en mi fantasía y cesa la música:

“Necesitamos cuatro abrazos diarios para sobrevivir. Ocho abrazos diarios para mantenernos y doce abrazos diarios para crecer”.

Virginia Satir

¿De verdad, Virginia?

Llevo tanto tiempo sin contacto físico por el confinamiento que he dejado de contar los días.

Sigo viva, puedo afirmar que me mantengo y también que podría formar parte, junto a muchos otros seres humanos, de un enorme estudio social sobre los efectos del confinamiento y la ausencia de contacto físico.

Estudios y experimentos se han hecho en el pasado. Algunos, por cierto, terroríficamente crueles.

Federico II de Hohenstaufen ( 1194- 1250), motivado por descubrir cuál era el idioma original de la humanidad, entregó un grupo de bebés a unas enfermeras con instrucciones estrictas: los bebés debían ser alimentados y bañados pero bajo ningún concepto se les debía hablar, arrullar o abrazar. No pudo averiguar nada sobre las cuestiones del habla porque todos los bebés murieron, presumiblemente por la ausencia de contacto afectivo.

Al hilo de la mortalidad de bebés por la falta de contacto, en 1915 el pediatra Henry Dwight Chapin llevó a cabo una investigación en instituciones de diez ciudades distintas y comprobó que en todas, menos en una, la mortalidad de los bebés menores de dos años era del 100%. En otro informe, describe que de un total de 200 niños admitidos en varias instituciones en Baltimore habían muerto el 90% en un año. El 10% de los supervivientes fueron niños que habían pasado tiempo en hogares de acogida o con familiares.

Sabemos positivamente que el Método Madre Canguro (MMC) es decir, el contacto piel con piel entre los recién nacidos y su madre, aumenta la tasa de supervivencia de los bebés prematuros en un 30%.

Entonces, el contacto físico ¿es una cuestión de vida o muerte?

En bebés puede serlo.

También hay referencias y estudios de aislamiento en adultos donde la salud se ha visto gravemente comprometida, pero aislamiento no es lo mismo que soledad y ausencia de contacto físico no es lo mismo que ausencia de contacto afectivo.

Y así, estando en contacto afectivo con mis seres queridos, ha habido tantos momentos en los que he sentido esa sed de piel.

He querido soltar el teléfono, salir por la puerta y cruzar mi ciudad para abrazar a una amiga que luchaba contra el covid.

He querido que que alguien me abrazara en medio de mi miedo a la pérdida. Y también en medio de mi pérdida.

He deseado con todas mis fuerzas tender mi hombro a un amigo que había perdido a su madre.

Y que alguien cogiera mi mano en mitad de mi impotencia y mi tristeza.

También he anhelado tanto bailar mejilla con mejilla con otro ser humano y sentir su piel…

La piel humana es la piel más sensible de todos los mamíferos, porque es la que mayor cantidad y variedad de corpúsculos sensitivos tiene. En tan solo 2,5 cm2 de piel humana, hay 1300 células nerviosas. Cada una de las yemas de los dedos, tiene unos 100 receptores nerviosos. El hecho de tener la piel más sensible significa que durante la evolución del ser humano hubo un largo periodo durante el cual el contacto piel a piel fue intenso y cotidiano. Y esto está en total sintonía con una intensa vinculación afectiva, con una sexualidad más allá de lo meramente procreativo, con una fuerte necesidad de intimidad y con una respuesta sexual independiente de los períodos de celo.

Manuel Lucas, médico y sexólogo.

Y también he querido traspasar la pantalla y expresar físicamente mi amor, porque como tú soy humana y como seres sociales el abrazo, los besos, las caricias es una de nuestras maneras de comunicar el afecto. Y también de encontrarnos acogidas y en calma.

Pero no solo los humanos tenemos ese hambre de piel.

Te voy a contar el último experimento cruel de este post: El psicólogo norteamericano Harry Harlow separó a macacos Rhesus bebés de sus madres. Colocó a las 8 crías en 8 jaulas diferentes. En cada jaula simulando una “mamá mono” había un muñeco de alambre que proporcionaba comida y un muñeco blandito y acogedor que no proporcionaba comida. ¿Afecto o comida? ¿Con qué muñeco crees que decidió cada monito sin excepción pasar más tiempo?

Mono Rhesus con «sustituta» de tela.

Efectos del contacto en nuestro organismo

El tacto, desde que nacemos, nos acerca al mundo, al fin y al cabo nuestra piel es nuestro órgano más extenso, y el contacto con otra piel tiene propiedades que ya eran conocidas por helenos, romanos, egipcios, e hindúes. Existen tratados sobre las propiedades del tacto y el masaje que datan del año 3.000 a.C.

Como consecuencia del contacto cercano de un abrazo nuestro nervio vago recibe una señal que hace que disminuya la frecuencia cardíaca y la presión arterial y que nuestro sistema parasimpático se equilibre. Sabemos que además se reduce de manera instantánea los niveles de cortisol en sangre; es decir: un abrazo sentido y prolongado es un bálsamo maravilloso ante el estrés y ante el miedo.

Con el abrazo también se estimula la producción de dopamina y oxitocina, dos sustancias que contribuyen a una placentera sensación de bienestar y confianza.

Existe evidencia sobre el la modulación del dolor a través del contacto físico significativo. También de la reducción de la sintomatología de la depresión.

Y de acuerdo con varios estudios, los abrazos podrían adoptar un rol atenuador en caso de una infección y aumentar nuestro sistema inmunitario.

Qué paradójico que algo tan beneficioso para nuestra salud física y emocional, ahora pueda tener un efecto tan adverso, ¿verdad?

Volverán los abrazos, tú lo sabes, yo lo sé, ¿qué podemos hacer entre tanto con nuestra sed de piel?

– Podemos poner en el foco en lo que tenemos en lugar de en lo que nos falta. Tenemos ganas de abrazar a alguien porque hay alguien a quien amamos, alguien que nos importa.

¿A quién quieres abrazar? Podemos escribir su nombre. Seguro que el hecho de que esa persona esté en nuestra vida es motivo de celebración. ¿Qué celebras de ella y de tu relación con ella?

– Podemos transformar nuestro abrazo. En una carta, en un texto. En un dibujo, en un garabato, en una canción, o en otra cosa ¿de qué manera crees que puedes transmitir a esa persona tu afecto ahora? ¿Puedes tratar de crear una nueva fórmula? ¡Te animo a que pruebes!

– Podemos probar a darnos un automasaje. Tiene contrastados efectos en la reducción del estrés. Y ni que decir cabe los efectos positivos de las autocaricias.

¿Se te ocurre alguna cosa más?

Confía en tu capacidad de adaptación a las posibilidades. Si bien es cierto el que el contacto es, y será algo fundamental en nuestras vidas, también lo es que tenemos la capacidad de lidiar con su ausencia durante este periodo de tiempo.

Y confía en que esto también pasará.

Te mando un abrazo sentido, largo, apretujado… virtual.

FUENTES:
  • Fotografía de la portada: Javier Alcaine. Mayo 2017. Madrid.
  • Emperor Frankenstein: The Truth Behind Frederick II of Sicily’s Sadistic Science Experiments – historyanswers.co.uk
  • The Incredible Importance of Touch for Babies (La importancia del contacto físico en bebés) – Lakeside (link)
  • La soledad mata lentamente a macacos y humanos – Pablo Herreros. Blog Yo mono. Diario El Mundo.
  • Entrevista a Manuel Lucas. Crecer Joven.
  • Does hugging provide stress-buffering social support? A study of susceptibility to upper respiratory infection and illness – Sheldon Cohen, Denise Janicki-Deverts, Ronald B. Turner, William J. Doyle. Psychol Sci. 2015 Feb; 26(2): 135–147.
  • Receiving a hug is associated with the attenuation of negative mood that occurs on days with interpersonal conflict. – Murphy M., Janicki-Deverts D., Cohen S.
  • The power of a hug can ward off infections and help one recover faster: Carnegie Mellon University study. (link)

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